A medida que pasa el tiempo, vamos conociendo mejor al Covid-19, el virus que está poniendo en jaque a medio mundo. Aunque es cierto que la capacidad de contagio y la peligrosidad siguen siendo muy altas, este mayor conocimiento que tenemos sobre el coronavirus permite tomar medidas más eficaces y aplicar tratamientos que combaten mejor a la enfermedad.
Una de las cosas que está ya abiertamente aceptada por los grandes organismos es la transmisión del virus a través de los aerosoles. Cuando alguien habla o tose, o incluso cuando respira con normalidad, se emiten pequeñas partículas al aire de alrededor. Estas partículas pueden flotar durante horas, con evidencia de que pueden provocar el contagio.
Por desgracia, aunque ya había sospechas a mediados de junio, la evidencia de los aerosoles se formuló como algo oficial por la OMS recientemente. Así pues, ahora sabemos que hay que tener mucho cuidado de quitarnos la mascarilla en espacios cerrados, ya que ésta es una medida muy eficaz para evitar que se emitan aerosoles a larga distancia.
El ascensor, un caldo de cultivo perfecto para la transmisión del virus
2Los expertos lo tienen claro, en el ascensor hay que tener la mascarilla puesta en todo momento, ya que, como hemos comentado, los aerosoles son una de las vías de transmisión más importantes. Se insiste mucho en que en los elevadores no debemos tocar los botones ni las puertas con las manos, además de que la gente intente no apoyarse en las barras del elevador. Sin embargo, pocas veces se menciona la importancia capital que tiene no quitarse la mascarilla dentro del ascensor.
En cualquier caso, cumpliendo con estas recomendaciones e intentando no subir con personas que no son del entorno familiar, el riesgo de contagio se minimiza de forma importante, por lo que no hay que preocuparse por montar en el ascensor, pero sí intentar ser siempre responsables al máximo.