Los ascensores se han convertido en un elemento habitual de nuestra rutina, de forma que están totalmente normalizados en nuestro día a día. Sin embargo, a pesar de su uso frecuente, seguro que hay muchas cosas que no sabes acerca de ello. Por eso, en este artículo vamos a mencionar unas cuantas curiosidades acerca de estos aparatos.

Lógicamente, nadie tiene por qué saber todos estos datos sobre los elevadores, pero te proponemos un reto: ¿Cuántas de las curiosidades que mencionaremos a continuación conocías antes de leer este artículo?

Sin más dilación, pasamos a mencionar algunas de estas curiosidades de los ascensores:

  1. Los espejos en los ascensores tienen una misión de peso: Aunque mucha gente piensa que los espejos de los elevadores están simplemente por cuestiones estéticas, lo cierto es que esto no es del todo así. No negamos que exista cierto motivo decorativo en algunos casos, pero la realidad es que los espejos se empezaron a normalizar en los ascensores para reducir el efecto claustrofóbico.
  2. El ascensor más rápido del mundo se encuentra en China, concretamente en el Finance Centre. Este edificio es un rascacielos de 95 plantas, y su elevador es capaz de recorrerlas todas en tan solo 43 segundos, alcanzando una velocidad de hasta 75 kilómetros por hora, casi nada.
  3. En la edad media ya existían los ascensores: Aunque en nuestra cabeza el ascensor sea un invento muy moderno, lo cierto es que los primeros prototipos aparecieron hace siglos. Obviamente, no hacían uso de motores como los de la actualidad, sino que se basaban en la utilización de la fuerza animal o humana para su funcionamiento, con sistemas muy rudimentarios.
  4. Nos colocamos en el ascensor según el “esquema de los dados”: Aunque sea algo inconsciente, cuando nos colocamos en un ascensor varias personas lo hacemos siguiendo el esquema de los dados. Por ejemplo, si estamos cinco personas en el mismo, vamos a tender a colocarnos como los puntos en la cara de cinco de un dado.
  5. Los ascensoristas llegaron a ser muy comunes: Hoy en día es una profesión que no se ve prácticamente ningún lado, pero a mediados del siglo XX los ascensoristas eran muy comunes en los lugares (sobre todo de negocios) que contaban con elevador. Era muy habitual verlos en edificios de negocios o en tiendas donde cada planta ofrecía un producto determinado, así como en algunos hoteles.